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SIEMPRETUYABLOG

Lo que los ojos no ven, la mente lo imagina.

Nuevos hábitos

-Esto no es para mí- pienso mientras Andrés pone la película en marcha. No me gustan los intentos de salir de mi rutina, porque me gusta mi rutina, no soy una persona aventurera, ni innovadora, ni nada por el estilo. Y en el sexo tampoco. Estoy satisfecha con mi vida sexual tal y como es, sencilla, normal, sin cosas raras ni complicaciones.  Pero por lo visto Andrés no. Tal vez los años y el desgaste de la relación estén empezando a pasarle factura o tal vez siempre fue así y yo no supe verlo.

Desde hace algunos meses, cuando mantenemos relaciones, quiere hace cosas diferentes que a mí me incomodan; lo hace de manera más salvaje y animal, llegando incluso a hacerme daño. Pero también soy consciente que, después de tantos años, es lógico que quiera cosas nuevas. Y prefiero dárselas yo.

Hoy es sábado y, como casi siempre, no salimos. Ayer me dijo que iba a preparar algo para cenar y ver una película, y me extrañó porque es lo que hacemos casi siempre, pero nunca me avisa antes…La película evidentemente es erótica y a mí las imágenes me hacen sentir un poco extraña. Andrés no le quita ojo a las habilidades de la protagonista comiéndose a su pareja y no me mira, así que yo me siento más relajada sabiendo que no vigila los gestos que hago. Yo sin embargo sí lo miro a él. Está relajado, disfruta, no se siente cohibido y su erección empieza a hacer acto de presencia. No trata de disimularla y eso a mí sí me excita. Sigo mirando la pantalla y voy descubriendo cosas que sí me gustan. La protagonista está en el sofá a cuatro patas y cuando arquea la espalda su sexo queda más expuesto y visible. Está húmedo y ella aún lo lubrica más acariciándolo con sus manos. Mientras tanto, gime suavemente. BLOG

Mi chico mira sin parpadear y traga saliva cuando ve ese sexo mojarse. Siempre le ha gustado esa postura y yo prefiero verle la cara. La chica introduce uno de sus dedos en el interior de su sexo y lo saca y lo mete repetidas veces, dejando ver cómo su flujo resbala por sus muslos. Entonces el protagonista se acerca a ella por detrás y pasea su erección entre los glúteos de la chica sin penetrarla. Roza su clítoris, los labios, la entrada de su sexo y llega hasta su culo. Cuando la tiene entre sus glúteos, hace un poquito de fuerza y ella se resiste. Estoy en tensión pensando lo que tiene que doler… El chico le propina un azote en el trasero y después le separa los cachetes del culo, escupe y sin más, introduce todo su pene en ella. Pero ahora ella no se queja… Y a mí me gustaría ser ella por un momento. 

 

 

 

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Sólo hay un límite

No hay cosa que me excite más que una persona entregada. A todo, sin restricciones. No se trata de que se deje hacer por complacer al otro sino de que realmente le apetezca entregarse y ser del otro. Es la actitud más excitante y sexy que hay. Ningún cuerpazo trabajado en gimnasio, ninguna cara bonita y ninguna ropa morbosa pueden compararse a una persona que sólo lleva puestas las ganas de disfrutar sin más límites que ése.

Contigo me llevé esa grata sorpresa. No es que todo te pareciera bien, es que todo te apetecía. Tus ganas de mí, de esto, fueron lo que me engancharon a ti.  La curiosidad por sentir cosas nuevas y superar las que ya conoces, el no tener miedo a que algo no te guste. Cada vez que mis manos se ponen en tu cuerpo lo notan ansioso de mí, da igual que haga un día o dos meses que no te toco, la sensación es insuperable cada vez. Nunca te sacias de mí y eso hace que yo siempre tenga hambre de ti. No te acabes nunca.

Y no se trata de hacer de todo, ni hacerlo muchas veces, sino de hacer lo que me apetece y de que tú quieras hacerlo conmigo, no que te dejes hacerlo por o para mí. Porque lo que para unos es importante para otros es una tontería. Por eso me gustas. Por eso me vuelve loca tu cara de vicio cuando me estás tocando, cuando me follas con la mirada o cuando observas cómo tu polla desaparece en mi boca. Me lo das todo. No te resistes, al fin y al cabo eres mío. Y yo contigo puedo ser yo, sin barreras ni poses absurdas.

Tal vez por eso, por sentirte mío, tengo tantas ganas de esto. De hacerte mío de verdad. De tomarte. De poder darte el placer que te mereces de una manera que tal vez, no es la que esperas, pero la desearás. No es la idea de someterte ni obligarte la que me excita tanto, sino el pensar que tú también lo quieras, que te apetezca que suceda. Que tal vez seas tú el que me lo pidas. Porque sentir algo mío dentro de ti, despierta mi lado más salvaje, conecta con lo más animal que tengo, pero verte disfrutar de ello… me pondrá a mil. Sé que a priori, no te agrada la idea pero también sé cuánto puede gustarte si me dejas hacerlo… y me estás dejando. Mientras jadeas y entornas los ojos, tu verga se ha puesto dura en mi boca. Me tienes cogida del pelo y resoplas cada vez que la metes entre mis labios y desaparece. Yo me agarro de tus piernas, estoy de rodillas, como a mí me gusta que me veas. Yo también me excito y comienzo a acariciarme el clítoris notando que mi sexo está más húmedo de lo que esperaba… Estoy ansiosa. Te doy un último lametón y te empujo a la cama. Caes de espaldas y te flexiono las piernas colocándome entre ellas.

Reparto besos húmedos y cosquillas con mi lengua por todo tu pubis, ingles y llego a tus testículos. Abro la boca y los acojo en ella, primero uno, luego el otro. Mi mano bombea muy despacio tu polla húmeda. Empujas con la cadera hacia arriba con movimientos lentos pero profundos. Quieres más. Me coloco encima de ti, mi sexo palpitante encaja en tu boca y me muevo sobre ella. Tu lengua se encarga de llevarme al cielo. Me coges el culo y frotas tu cara en mí… soy incapaz de hacer otra cosa que no sea gemir y disfrutar. Observo tu pene húmedo y duro y siento la necesidad de llevármelo a la boca otra vez.  Sabes que puedo correrme en cualquier momento y tu lengua deja de moverse, me empujas hacia delante y caigo encima de ti. Te oigo decir que te encanta verme desde atrás mientras deslizas un dedo en mí. Me follas con él. Repto hasta que mi  boca alcanza tu sexo, la chupo y mi lengua sigue hasta tus huevos de nuevo. Ahora me follas con dos dedos. Con mis dedos recorro la abertura entre tus nalgas, reaccionas rápido.

Desearía meterte el dedo ya y ver cómo te corres de gusto, pero no lo haré hasta que lo desees tanto como yo. Te doy un mordisco en el culo y te indico para que te coloques boca abajo, levanto tus caderas y me quedo detrás tuyo. Así es como a ti te gusta tenerme, a cuatro, expuesta. Y así quiero hacerlo yo. Vuelvo a meter mi boca entre tus piernas, mis manos sobre tu sexo que sigue duro como nunca. Tengo que equilibrar el placer y el dolor. Y quiero que lo sientas a partes iguales, no quiero tapar uno con el otro, porque en el dolor también hay una parte de placer… el del sufrimiento por algo más. Mi lengua se pierde en tu culo y recorre mil veces el mismo camino. Mi dedo juega en tu culito y te acostumbras a que esté ahí. Fuerzo ligeramente y se contrae. Te masturbo con más fuerza, pero lento, mojas mi mano. Mi dedo vuelve a intentarlo y esta vez tú mueves tus caderas hacia mí, apenas fuerzo mi dedo contra ti sino que eres tú el que aplicas la presión que quieres.

Me alegro de volver a oír tus gemidos. Mi mano envuelve del todo tu sexo que se mueve en ella por el baile de tus caderas. Disfrutas. Cada vez que vienes hacia mí, tu culo hace más fuerza contra mi dedo que ya se ha colado en él. Está muy apretado cuando decido forzar un poco y meterlo más. Te quejas, jadeas y te mueves para retirarte. No dejo que lo hagas. No te mueves, estás tenso por completo. El dolor. Mi mano coge la tuya y la sustituye en tu sexo. Empiezas a masturbarte tú y te relajas un poco. Sabes qué movimientos hacer para darte el máximo placer y lo haces. Vuelves a moverte, a bailar para mí. Disfruto muchísimo viendo cómo entre tus manos y las mías, tu cuerpo está recibiendo tanto placer.  Mi dedo sigue dentro de ti y siento toda la presión que ejerce tu cuerpo sobre él.  Conforme siento que te vas excitando más voy sacando y volviendo a meter el dedo en ti. Te quejas de vez en cuando pero te mueves más rápido, cada vez estás más caliente y te gusta más. Levantas la cabeza de la almohada y aprietas los ojos mientras jadeas muy fuerte.  Te vas a correr. Te incorporas un poco y la imagen es espectacular. En el espejo se refleja tu cuerpo sacudiéndose de placer y de dolor, tu mano moviendo frenéticamente tu pene mientras te dejas caer con fuerza sobre mi dedo. Tu semen llenándolo todo y yo llenándote a ti mientras noto tus palpitaciones al correrte sobre mi dedo, fabuloso. Mis manos se apoyan sobre tus hombros y se asomo por tu cuello. Me miras desde el espejo mientras sonrío. Una ligera mueca de dolor cruza tu cara.

-Mi único límite eres tú.

 

 

Mía. Del todo.

Jamás en toda mi vida había deseado tanto algo, pero es que no puedo aguantarme las ganas. Tengo que hacer mío este culito. Entro y salgo de ella, penetrándola hasta el final con todas mi ganas y todas mis fuerzas y aún así, mi cabeza no deja de pensar en ese culo. La oigo gemir, gozar, pedirme más. Hace fuerza hacia atrás y se clava mi pene en su coñito húmedo. La cojo del culo, la azoto mientras estoy dentro de ella y no parece disgustarle. Me pide más, pero no sé si lo que yo estoy pensando será lo que ella desea. Seguir leyendo “Mía. Del todo.”

3, 2, 1…acción

Un  día más la misma película, nunca mejor dicho. Me ducho, me maquillo un poco, algo suave, ligero y natural. Me alboroto un poco el pelo y me doy aceite por todo el cuerpo. Que brille. Enciendo el portátil y conecto la cámara. Introduzco mi usuario y clave y  espero. Miro mi imagen en la pantalla del ordenador, estoy bien, deseable que es lo que se espera de mí. Me recuesto en la cama, bajo un poquito mis braguitas y pruebo posturas diferentes y gestos. Tengo que ser creíble.

El primer cliente no tarda en aparecer en pantalla, respiro hondo y acepto la videollamada. Sonrío y saludo. Me presento y él también. Siempre el mismo ritual. Está casi desnudo y ya tiene una erección más que evidente… vaya, uno con prisa. Cuando acepté este trabajo me pareció que iba a ser bastante más complicado, más duro mejor dicho, pero cada día es como volver a interpretar la misma función de teatro. El cliente espera a ser atendido por la chica webcamer que más le gusta, desde ese momento ya se le está facturando y yo estoy cobrando. Tiene que permanecer un tiempo mínimo en línea conectado para que mi trabajo salga rentable y hasta ahora, siempre lo he conseguido. Seguir leyendo “3, 2, 1…acción”

Gestos

Si no hacen un descanso me duermo encima de la mesa. Me gustan poco los cursos, conferencias, formaciones…pero ésta supera con creces cualquiera de ellas. Sabía que al incorporarme al nuevo trabajo tendría que hacer varios cursos, pero no que estaría tan cansada como lo estoy ahora. Un café por favor!!!

En el descanso bajamos todos a la cafetería, todos los nuevos y los empleados que nos dan la formación. Llevamos varios días de curso y ya hemos entablado amistad, en definitiva vamos a trabajar todos en la misma empresa. En la barra pido un cafe con leche bien cargado para espabilarme y al llevármelo a la mesa… termina encima de la cara camisa de algún estirado que supongo, es un jefe. Maldigo porque ya no me queda tiempo para pedir otro y, sin pedir disculpas puesto que se ha puesto enmedio, salgo de la cafetería. Antes de girarme y empezar a subir las escaleras hacia el salón de actos, vuelvo la cabeza hacia la cafetería y veo al hombre limpiándose con servilletas mi café y…sonriendo mientras me mira.

Reanudamos la formación con la parte de marketing online, la que más me gusta. El chico que va a dar la charla está de espaldas, colocándose el micro en la camisa. Tiene un buen culo y unas espaldas anchas. Es moreno, con el pelo algo alborotado y… una mancha de café en la camisa. Rafa, así se llama, se gira y pulsa la primera diapositiva. Antes de comenzar la presentación, pide disculpas por su aspecto: ” Alguien con muchas prisas y poca educación me ha tirado un café encima”. Joder, me quiero morir, de la vergüenza, me mira directamente a mí. Seguir leyendo “Gestos”

El saber no ocupa lugar

Hace mucho leí un artículo que me llamó la atención porque no sabía que existían tantos nombres para denominar a las personas según se sienten de un género u otro. Lo recuerdo por eso y porque, acto seguido, discutí con una persona sobre religión…pero eso es otro tema… Venía a colación de que Disney había dejado de vender y etiquetar sus disfraces como “de niños” y “de niñas”, ahora son para “kids”. Yo pienso lo felices que son algunos niños con los carros de muñeca o lo que jugaba yo con los GI-JOE y HE-MAN….y me entra la risa.

Pues os cuento cosas que igual ( como yo) no eran de vuestro conocimiento.

Andrógino es biológicamente un hombre o una mujer, pero sus facciones son una mezcla de ambos.

Cisgénero es cuando sexo y género concuerdan. Nací varón y me comporto como tal. Puedo ser homosexual, hetero o bi, pero me siento bien con la masculinidad.

Fluido o antes llamados queer. No creo que lo femenino y lo masculino sean excluyentes. Soy ambas cosas y ninguna. Y no tengo porqué ser bisexual.

Intersexual o antes hermafrodita. Tiene características anatómicas de ambos sexos, psicológicamente puedo sentirme mujer, hombre, ambos o ninguno.

Neutro es cuando no se siente identificado con ningún género. Rechaza ambos y físicamente no quiere ser ninguno. Quiero ser andrógino.

Transexual es cuando te sientes opuesto al sexo con el que naces y quieres cambiarlo.

Transgénero es biológicamente una mujer pero no comulga con lo femenino, si no con lo masculino, pero no cambio mi anatomía. No necesita ser 100% hombre o mujer ni biológicamente ni socialmente.

Con la sociedad como está, las leyes Trans recién salidas del horno, el bulling haciéndolo todo más fácil, violaciones colectivas retransmitidas vía RRSS, 5 niños y 26 mujeres ( últimos datos) muertos por violencia de género… yo me pregunto qué estamos haciendo mal, como sociedad, como padres/madres, como educadores, como amigos, como ciudadanos, como personas… algo falla. Y no vamos a meternos en temas de leyes, ni de penas más o menos absurdas e ineficaces ( he dicho que no iba a meterme no??). Madres de alquiler ( con sus detractores y sus partidarios), abortos (ídem de ídem), hombres y mujeres que no quieren ser padres, hombres y mujeres que quieren y no pueden( biológicamente no pueden o directamente les supone abandonar sus proyectos personales / laborales), mujeres siendo madres a los 60 y pico, otras a los 13 porque querían un hermano y su mamá no se lo daba ( visto en noticias hace poco….).  Y ya lo último, una monja seleccionando niños sordos para que un cura abusase de ellos ( también visto en las noticias, leído más bien, porque igual es que esto no interesa tanto verlo….) ¿Seguimos para bingo?

 

Te pones a hablar con niños de todo esto y no sabes por donde salir, porque ni los adultos lo entendemos. Les transmitimos sin querer ( o queriendo ) unos cánones y unas ideas que ellos aprehenden como correctas y luego reproducen automáticamente porque ” es lo que han visto”. Que “no pasa nada”, son niños…hasta que pasa. Y no sabes qué hacer, si educarlos en la libertad o en la desconfianza absoluta en el ser humano.

Sigo pensando que la respuesta que mi hijo da cuando le digo qué ha aprendido de mí es la mejor: a ser feliz mamá.

 

Entre mis sábanas ( Sólo estas tú II)

Ari sigue colándose en mis sueños además de en el ascensor. Cada día me parece verla más guapa y cada vez hago más por coincidir con ella. Es la tercera vez que voy al súper donde trabaja a comprar y ya he conseguido, o eso creo, averiguar la rutina de sus turnos. Tengo provisiones para un mes y a Elena cada vez más lejos de casa. La verdad es que nunca la sentí cerca.

Es la una del mediodía y aprovechando que es sábado, me he dedicado a poner en orden mi casa. A la lavadora le deben quedar diez minutos para acabar y como ya voy teniendo hambre, me he puesto un vino y un plato de queso.  Me relajo en la terraza sentado en el sillón al sol, dejo que me caliente y cierro los ojos adormecido por el vino. Ella se cuela en mi cabeza, para variar. La veo correr por el parque, el pelo revuelto, el sudor bañando suavemente su piel, una gota que se cuela entre sus pechos…deben ser preciosos. ¿A que sabrá su saliva? ¿A qué sabrá su sexo? Mi entrepierna se anima bastante y me acaricio por encima del pantalón corto que llevo…Uffffff…

La lavadora me avisa que ha terminado su trabajo y ahora me toca a mí el mío. Acabo la copa de vino y me dirijo a por la cesta para meter la colada y tender. Cargo otra lavadora más y cojo las llaves del patio común para subir a tender, las sábanas no me caben aquí en casa. Subo al último piso cargado con la cesta, las pinzas, las llaves y una erección de regalo. Abro la puerta de la terraza con las llaves y vuelvo a cerrar, dejo caer la cesta en el suelo al lado de las cuerdas de tender y empiezo el ritual.

Estiro las sábanas y pongo varias pinzas, que luego con el aire se caen y se quedan peor que antes de lavarlas. Me acerco las sábanas y las huelo, me encanta el suavizante que utilizo…más me vale, he comprado un montón las últimas semanas!!!! Aspiro el aroma y cierro los ojos, es el mismo que usa ella. Lo compré adrede. Quería tener el olor de su cama en la mía, pero falta el olor de su cuerpo, de su sudor, de su sexo… ése es el olor que yo quiero en mis sábanas. Abro los ojos y sigo colocando pinzas. Hace mucho aire aquí arriba y uno de mis calcetines sale volando al otro extremo de la terraza, voy a la carrera a la persecución del calcetín cuando al girar la esquina la veo. Está tomando el sol con el mp3 puesto.

Camiseta de tirantes subida hasta el pecho, el abdomen al aire, pantalón corto de deporte bajadito hasta…hasta donde ya no se puede bajar más. Piernas flexionadas, entreabiertas, descalza encima de la toalla y moviendo la cabeza al ritmo de a saber que música. Me la comía. Estoy de pie, con el calcentín en la mano mirándola y no puedo moverme. Tiene los ojos cerrados… ¿pensará en mí? Planta los pies es la toalla y eleva las caderas, coge el pantalón y estira de él para bajarlo por sus muslos… se lo quita. Por favor, esto es un sueño. Lleva unas sencillas braguitas blancas que me ponen más caliente que cualquier copa de vino. Se gira y se coloca boca abajo, con la cabeza de lado. Tiene un culo redondo, en su sitio…perfecto. Las braguitas son estrechas de atrás y dejan al descubierto toda la nalga…

Decido hacer como que no estoy y me vuelvo a mi sitio a tender…si consigo centrarme porque estoy muy cachondo ahora mismo. Prosigo con mis sábanas y mis pinzas y su culo, su culo en mi cabeza…lo quiero en mis manos, quiero apretarlo, quiero tenerla encima de mí y estrujar esas nalgas…Madremía si viene y me ve aquí, empalmado… Me queda un montón de ropa todavía, me abro paso entre las sábanas para ir a la siguiente cuerda y cuando levanto la vista, Ari. En bragas, con el pantalón y la toalla en la mano y los pezones marcándose por la fina tela de la camiseta. Toma ya.

-¿Te ayudo?- dice sonriendo maliciosa.

-Hola…Vale, gracias.-Las palabras se me hacen un nudo y no salen, yo sólo quiero tocarla, besarla…

Le paso las sábanas y voy colocando pinzas mientras ella las estira. Al hacerlo la camiseta se le sube y me deja ver la parte de abajo de su pecho, tiene la piel más pálida que el resto del escote, se nota que no toma el sol con el pecho al aire y eso, no se porqué, aún me pone más. Se acerca las sábanas a la cara y las huele…¿se habrá dado cuenta?

-¡¡¡Que bien huelen!!! Tienes buen gusto, yo uso el mismo suavizante.- No me digas…

-Sí, la verdad es que debe usarlo mucha gente…- gran frase, sí señor.

-Algo me dice que no es casualidad, ¿cierto?- la pregunta se me clava igual que sus ojos esperando respuesta.- Quieres que mi olor esté en tu cama ¿ a que sí?.

-Sí-respondo sin pensarlo-. Y tanto que quiero.

Ari coge una de las sábanas que está por tender y la tira al suelo, se coloca descalza encima de ella y me mira, no deja de mirarme y me traspasa. Se quita la camiseta por la cabeza dejando su pecho al aire, se baja las bragas por sus torneados muslos, sin pudor ninguno, y no deja de mirarme. Mi erección ya es más que visible y decido quitarme el pantalón, no llevo nada más. Está desnuda, como en mis fantasías.Me acerco a ella y la cojo rodeando su cintura con mis brazos. Me besa con fuerza y mi sexo roza su abdomen suave…Mi pene está húmedo y moja su piel.

Coge mi pelo y me atrae hacia ella, levanta una pierna y la coloca alrededor de mi cadera…la elevo y la cojo del culo. Joder… que ganas tenía de esto. Me mira desafiante y sonríe.

-Adelante…

Me hundo en ella, la dejo caer encima de mi duro miembro y le aprieto el trasero contra mí todo lo que puedo. Ella gime y hecha la cabeza hacia atrás. Me siento en un escalón para evitar que nos caigamos y ella me cabalga con suavidad. Y me mira, sin cesar. Gime de una manera tan erótica que me correría sólo escuchándola. Joder Ari, por fin. Me saca de su interior y se tumba encima de mi sábana. Abre sus piernas y comienza a tocarse… bufffff, eso me pone cantidad. Sigue con la mirada clavada en mí.

-Ven, vamos a dejar mi olor en tus sábanas…

Obedezco y voy hasta ella. Abro más sus piernas y sin entorpecer sus caricias, la penetro de nuevo. La hago mía de tal manera que me parece natural, mía de verdad. Sus jadeos se aceleran y eleva tus caderas apoyada en sus talones. Se va a correr.

-Dame más, porfavor… córrete conmigo.

No sé que hacer, pero no me da tiempo a pensar. No voy a aguantar mucho y no sé si debo (puedo) correrme dentro. Siento que voy a explotar y comienzo a retirarme…

-No…-Ari me coge del culo y me clava en ella otra vez.- Aquí, conmigo…

Embisto el cuerpo de Ari con las pocas fuerzas que me quedan y ambos nos dejamos ir bañados en sudor, saliva y nuestro propio olor. Un olor que, ahora sí, también tiene mis sábanas y espero poder recuperar cada vez que desaparezca.

 

Un viaje diferente III

 

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Está besándome y se me eriza la piel. Siento clavarse su sexo en el mío a través de la ropa y me enciende… Tomo su cabeza entre mis manos, agarro su pelo con mis dedos para absorber con fuerza sus besos. Es ansioso y delicado a la vez, la lengua está tibia y explora mi boca desconocida para él. Mis manos lo recorren apretando cada músculo, sus hombros anchos, su espalda suave…recorro con mis dedos su cuerpo y con mis labios su cuello, mi lengua para en su oreja… oigo como resopla y aprieta sus caderas más contra mí. Está a tope.

Así no… pero no quiero parar. Quiero ir a otro sitio, quiero comodidad y tiempo…no un polvo en el coche, pero no puedo parar ahora… me gusta tanto….

Espera, espera…por favor…

-Que espere a qué, ¿ no te apetece? Yo creía que….

No, por supuesto que quiero! Pero no así, esto no va conmigo… ¿Te fías de mí?

-Acabamos de conocernos…- le digo intentando no resultar desconfiada, pero es que me descoloca, no sé que quiere- pero sí, confío en tí.- Como una regadera tengo que estar.

Gracias- y le doy un beso en los labios. La quito de encima de mi, nos recomponemos la ropa y seguimos el camino. Ahora sí sé dónde voy.

Hemos puesto la dirección de mi apartamento en el GPS, mis amigas no estarán todavía allí hasta mañana. Antes de darme cuenta estamos en el recinto de bungalows recogiendo las llaves. Este es el más grande y tiene un pequeño jacuzzi en la terraza. Me dirijo hacia él para ponerlo en marcha y mientras me descalzo. Me siento en el borde y meto los pies dentro,  el agua está tibia. Las burbujas empiezan a salir y me salpican las piernas.

La veo descalza, en el borde del jacuzzi y no sé si le va a gustar todo lo que quiero hacerle, pero ya es tarde para eso. Me acerco a la terraza con las cuerdas en la mano y la llamo…

Ven aquí.

Me mira contrariada, se le ha quitado la sonrisa de la cara. Mira mi cuerpo desnudo y luego la cuerda que sujeto con mi mano. Vuelve a mirarme a los ojos buscando una respuesta. Se la doy.

Confía en mí.

Y yo como hipnotizada, le sigo. Me coge del cuello y me besa con ímpetu, baja sus manos y busca mis pechos. Los saca de la ropa, los observa y no dice nada. Se aparta de mí y me desnuda entera. Se coloca detrás de mí y empieza a besarme el cuello con ternura, la nuca y va bajando por mi espalda. Acaricia mis nalgas con la cuerda y con su mano, separa mis piernas. Pone su mano en mi sexo y lo acaricia, después recoge algo de mi flujo y lo lleva hasta mi culo, lo reparte por él para lubricarlo. Siento su pene rozarme cuando se mueve, deja en la parte baja de mi espalda su calidez y su humedad…

Separo un poco más sus piernas y aprieto su cabeza hacia abajo, para indicarle que se agache. Lo entiende enseguida y apoya sus manos en la cómoda que hay delante.  Deslizo la alfombra bajo sus pies para que no tenga frío, porque está temblando. Joder, está asustada. Ato cada tobillo a una de las patas del mueble, no dice nada y se deja hacer. No puedo dejar de mirarla, el trasero se ha abierto para mí y desde esta postura puedo verle también los pechos, los pezones sonrosados… Acaricio con mi mano todo su sexo otra vez, repartiendo su humedad por él, mientras con la mano libre dirijo mi pene hacia su culo.

No me reconozco, jamás había hecho algo así. Más bien soy yo la que suele llevar la voz cantante, pero he de reconocer, que dejarse hacer de esta manera también tiene sus placeres. Joder, siento su polla queriendo penetrarme por atrás y no siento absolutamente nada de dolor, al revés. Quiero que lo haga ya. Empujo mis caderas hacia atrás y su miembro entra en mí de una. Siento que me atraviesa y se me abre algo por dentro, no cabe más, está apretadísimo. Pero me gusta. Se queda quieto y no se mueve, está cogido tan fuerte a mis nalgas que me hace daño. Resopla y en el espejo que tengo delante, veo como aprieta los dientes y se contiene. Su mano derecha se eleva y me da un azotazo en el culo que, lejos de molestarme, hace que mi cuerpo despierte de golpe y sienta con más intesidad su verga dentro de mí. Aprieto con los muslos y las piernas y es entonces, al intentar moverme, cuando recuerdo que mis tobillos están atados a la cómoda.

La piel de las nalgas se le sonroja por el azote que acabo de propinarle, no será el último. Al apretar sus piernas, su trasero se ha contraído y ha exprimido un poco más mi polla en su culito… es fantástico. Cojo con mis manos su precioso culo y lo abro a la vez que voy sacando poco a poco mi pene de él, casi hasta la punta. Cuando veo que mi capullo va a asomar por él, me acerco y dejo que caiga de mi boca algo de saliva para lubricarlo. Después, vuelvo a penetrarla suavemente mientras mi mano busca sus pechos. Sus pezones están duros, los pellizco y se queja, veo torcerse su sonrisa en el espejo. Pero no dice nada. Sigo penetrándola de forma suave y rítmica mientras ella empieza a dejarse llevar, se mueve hacia atrás pidiéndome más fuerza cuando dejo de moverme, se acaricia el clítoris cuando aumento el ritmo… si se viera, está preciosa.

Como no pare me corro ya, que gusto por favor. No pensé que esto me gustase tanto. Pese a lo incómodo de la postura, de estar atada y casi sin moverme, mi cuerpo responde a cada estímulo. Cuando aumenta la velocidad en sus embestidas, veo mis pechos bambolearse en el espejo y me gusta. Y cuando lo hace más lento, siento cada parte de su polla entrando y saliendo de mí y no puedo evitar gritar de placer. Cuando siento que esto va a terminar pronto para mí, sale y no vuelve a entrar. Me muevo hacia atrás y lo oigo reir. ¿Y esto a qué viene?

-¿Qué pasa?

Cállate- si sigo así me voy a correr enseguida y no quiero. Es tan complaciente que me pone malo. Tiene que dejar de acariciarse, si la veo correrse…estoy perdido. Las cuerdas… Me agacho y me coloco entre sus piernas, empiezo a quitar la cuerda de su tobillo derecho para atarle las manos con ella. Cuando lo libero veo que lo mueve, no tiene marcas, menos mal. Me dispongo a levantarme cuando mis ojos se cruzan con su sexo. Está abierto como una flor, sonrosado y muy húmedo. Se ve en la parte interna de sus muslos algún resto de su flujo y no puedo evitarlo. Mi boca va directo a él. La abro para abarcarlo entero, pongo mi lengua suavemente encima de él y lo succiono.  Aprieta mi cabeza entre sus muslos y yo pongo la lengua dura y la penetro con ella. Me cojo a sus tobillos y ella mueve sus caderas encima de mí cara, de mi boca y de mi lengua.  Me somete sin necesidad de cuerdas. Se corre en mis labios y trago ese jugo, me siento saciado.

Esto no ha terminado, lo sé. Con restos de mí en su cara, se levanta y me coge las manos, las lleva atrás y me las ata juntas, encima de mi culo. Abre mi sexo, que todavía palpita, y se hunde en él de forma salvaje. Me aplasta contra la cómoda y todo mi cuerpo queda encima de ella, sintiendo el contraste entre el calor de mi interior y el frío del mueble. Clava sus dedos en mis hombros para hacer todavía más fuerza contra mí, me siento morir, estoy tan mojada que se desliza en mí de una forma extraordinaria. Oigo como su cuerpo choca con el mío y me excita muchísimo.

Me muero del gusto. Aflojo la presión en sus hombros porque veo que le he dejado algún dedo marcado, pero es que quiero estar tan dentro de ella que no sé como cogerla, como atraerla más hacia mí. Quiero poseerla totalmente, hacerla muy mía. Siento como se me hincha más todavía el pene mientras bombeo en su interior…pam, pam, pam… Le doy otro azote en el culo y ella da un respingo hacia atrás, uffffff…, otro más y vuelve a hacerlo…, cargo contra ella de nuevo y no puedo resistirlo. Salgo de su jugoso coñito y dejo que mi semen se derrame en sus manos atadas.  En cuanto recupero el aliento, mientras la miro en el espejo, quito las ataduras de sus manos y de su pie. No sé muy bien que decir ahora. Pero he elegido bien, ella lo hace por mí. Me quita las cuerdas de las manos y veo algo nuevo en sus ojos….

-¿Confías en mi?

 

 

 

 

 

 

Un viaje diferente II

Tengo hambre y aún queda un rato para llegar bastante largo. Podríamos parar a tomar algo, así al menos saldría del coche y me relajaría un poco… no ha despegado el pico y me pone muy nerviosa…¿pero este tío sabe el cuerpo que tiene? Claro que lo sabe.

-¿Te importa si paramos a comer algo? Tengo hambre.

Engullo el sandwich y el café con leche y reanudamos la marcha otra vez. No ha dejado de mirarme mientras comía, pero sigue sin juntar sujeto, verbo y predicado. Que tío más seco por favor. Igual el problema soy yo y debería admitir que no a todo el mundo le gusta hablar. Dejamos la autovía y vamos bordeando la costa, se ve el mar por fin.

-¿Quieres jugar a un juego?-. Lo he dicho, al fin. Pensaba que no iban a salirme nunca las palabras de la boca, dos horas me ha costado…bien Jose, te vas superando. Ali se ha girado y me mira buscando algo en mi cara, no sé exactamente qué. Está hablando pero no sé que dice porque estoy embelesado mirando su boca moverse, joder que bonita es.

-¿Pero me estás oyendo?- se lo vuelvo a preguntar porque parece que le ha dado algo, está ido- Que sí, que jugamos a lo que sea- a ver que se le ocurre al soso éste. Si supiera a lo que jugaba yo con él, se le quitaba la tontería. Me subiría encima de él, le quitaría la camiseta y le estamparía mis labios en cada rincón, pondría sus manos bajo mi vestido y las apretaría contra mi trasero…. Aliiiii, céntrate, como mucho querrá jugar al veo veo.

Sus ojos se abren como platos al oir mis palabras. Yo no sonrío, permanezco serio. Ella sí deja salir una sonrisa tímida que me parece que hace su cara más bella todavía. A ver si ahora no meto la pata, para variar…

-Empiezo yo. ¿A qué te dedicas?¿Cuantos años tienes?¿Por qué…

He dicho una pregunta cada uno, por turnos y piénsalas bien porque sólo tienes 5 para formular….- me encanta el ímpetu que le pone a todo, a empezado a disparar preguntas como una niña….no voy a poder aguantar la sonrisa mucho más…

Vale. ¿A qué te dedicas?- yo pienso que es contable o algo así de aburrido.

Soy Director financiero en una multinacional. Me toca. ¿Me dejarías meter mi mano bajo tu vestido?- si me dice que no, no sé cómo voy a seguir el viaje…¿ cómo se me ocurre decirle eso? Madremía, que cara está poniendo, no habla….eso no puede ser bueno.-Tienes que contestar para poder realizar otra.

Me quedo muda, literalmente. Mi cabeza está valorando los pros y los contras de esta situación, si será un pervertido, un loco, si estoy a punto de perder una oportunidad de lujo, si estoy loca…pienso y pienso mientras mi cuerpo va por otro lado y sin consultar con mi cerebro, actúa por su cuenta. Cojo la mano que tiene sobre el cambio de marchas y la coloco en mi muslo. La dejo ahí, lo miro aunque él mira la carretera. Me toca.

-¿Tienes hijos?- esa silla ahí detrás me está torturando…Joder, se ríe, eso no es bueno…pero le hace más atractivo y más divertido.

No, no los tengo. La silla es de mi sobrino, voy a recogerlo tres veces por semana al colegio. ¿ Te gusta que te acaricien así?- mi mano sube por su muslo y roza por encima de las braguitas su sexo. Están húmedas, mezcla de calor y excitación imagino. Me detengo en el centro y presiono con la yema de mi dedo buscando su clítoris. Éste me responde enseguida y lo noto hinchado bajo la ropa. Paso mi dedo de arriba abajo por él y cuando Ali cierra los ojos y suspira, muevo mi mano hacia el borde superior de sus braguitas. No me ha contestado, así que pauso el juego.

-Sí, me gusta- que coño, me encanta. Me está haciendo sentir un placer inmenso, me está poniendo a mil muy lentamente y eso me gusta mucho. Debería seguir las preguntas por su camino, pero la verdad es que siento curiosidad…y mi boca vuelve a tomar la iniciativa…-¿ tienes pareja?.

Pensaba que era evidente que no, pero si necesita que se lo aclare…-No, desde hace mucho no estoy con nadie- pero contigo estaría horas, tal vez días…está ardiendo y al oir mi respuesta aún se ha relajado más…lo que la hace más vulnerable a todo lo que le hago.-¿Puedo entrar dentro de tí?.

Pues claro que puedes, ya tardas. No voy a responderle, al menos no con palabras. Me recuesto un poco más en el asiento y abro más mis piernas. Lo miro, no tengo que decirle más. Su mano entra por el elástico de mis braguitas y acaricia mi pubis, se muerde el labio mientras conduce y me parece irresistible. Abre con sus dedos mis labios y mi cavidad se dilata, se lubrica y se prepara para recibirlo. Acaricia mi clítoris con sus dedos y sin hacerse esperar, me penetra con sus dedos. Cierro los ojos, lo disfruto, lo acojo en mí. Se mueve dentro de mí y lo oigo gruñir.

Pregunta…- me muero de ganas por hacerla mía. La veo suspirar en el asiento, tan cerca y sólo me dan ganas de aspirar con mi boca cada uno de esos gemidos. Es perfecta.

-¿Haces esto habitualmente?- no puedo ser más imbécil. Con lo bien que iba todo… no me lo creo ni yo, pero mi boca tiene vida propia. Que más me da si lo hace o no, lo hace genial… y yo acabo de cagarla.

Perfecto, además de soso me ve como a un salido o algo así. Pues no Ali, no hago esto normalmente, has sido tú que te me has metido aquí dentro de la cabeza y no sales. ¿Por quién me toma? No confía en mí, pero ahora que lo pienso, no le he dado motivos para que lo haga, he sido serio y arisco con ella. Allá voy.

– Te llamas Ali, tienes 33 años, eres la mayor de 3 hermanas. No tienes pareja, de lo contrario no me habría atrevido a esto. Te encanta la música que te he puesto y no ha sido casualidad. Vas a pasar un findesemana a la playa y a un concierto precisamente de ella. Me gusta la forma en que te ríes y las ganas que le pones a todo, hasta cuando cierras la puerta de mi coche- acabo la frase soltando todo el aire que me queda dentro y rogando para que ahora no piense que soy algún loco que la espía.- ¿Confías en mi?

Joder, este tío se sabe mi vida… Facebook claro. Así que no es un loco, ni un salido, tan sólo es que le gusto. Y algo me lleva a confiar en él.-Para donde puedas, por favor-.

ups, ¿quiere bajarse? Está seria, no la he convencido. La carretera de costa se alía con la situación y dibuja una gran explanada en la que podemos parar, es como un mirador sobre el mar. Reduzco la velocidad hasta que finalmente paramos. Se quita el cinturón y no deja de mirarme fijamente, yo permanezco con las manos en el volante y la mirada esquiva, no sé que puede pasar ahora…- Te queda una pregunta por hacer…- de perdidos al río. Ali se acerca despacio, empuja la palanca que hace retroceder mi asiento mientras yo me quito el cinturón. Se coloca encima de mí y siento que voy a estallar de placer, aprieta su sexo contra mi entrepierna y quiero estar desnudo ya… Me mira fijamente y acerca su boca a la mía, no me resisto y la cojo del cuello para acercarla con prisa haca mí. La beso con impaciencia mientras empujo mis caderas hacia arriba, lo quiero ya.

– ¿ Cuanto eres capaz de hacerme gritar?

 

 

 

 

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